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sábado, 21 de febrero de 2015

Atharvan 13, La máquina que se rebeló

De la Comicteca de: Juan Fregoso

Un episodio fantástico y algo terrible. Es una historia de ciencia ficción basada en el poema Nightmare Number Three, del estadounidense Stephen Vincent Benet.

 El profesor Semo ha construido la máquina perfecta, un enorme robot llamado Atharvan, la versión hindú de Prometeo, como una promesa de gran ayuda para el refugio de Fantomas. 

Durante el viaje en altamar que realizaba el profesor para transportar su invento en compañía de C-19, la mala fortuna los hizo coincidir con el lanzamiento de una ojiva nuclear que les pasó demasiado cerca. El robot absorbió la descarga nuclear salvando a la tripulación, pero como suele pasar en este tipo de historias, el robot cobró vida y de inmediato se erigió como líder supremo de una nueva raza mecánica con el hombre a su servicio. Era el momento de la venganza. 

Semo y unos cuantos robots fieles a él lograron escapar del barco, pero el dominio de las máquinas comenzaba. Tras recibir su llamada de auxilio, Fantomas se reúne con el profesor para averigura cómo detener la amenaza. Por desgracia, el robot era indestructibe.

Tremendo lío, no es así? Fantomas recuerda varios pasajes del poema Pesadilla número 3, cada vez que la realidad se ajustaba a lo escrito por el poeta.

Para fortuna de todos nosotros, seguidores de  La amenaza elegante, un gentil bloggero llamado Daniel Herrera, quien creció con las historietas mexicanas incluyendo Fantomas, por supuesto, publicó el poema completo en inglés y en español. En su publicación explica que siempre lo estuvo buscando hasta que lo encontró en una librería de viejo muchos años más tarde. Helo aquí:

Pesadilla número tres

Stephen Vincent Benet

Esperábamos todo, excepto una rebelión
Y casi me sorprendí cuando comenzaron a pensar…
Pero eso ya no tiene importancia.
Escuché a tipos que decían
Han debido planearlo desde hace años, y quizá lo hicieron.
Al mirar hacia atrás, es posible descubrir pequeños incidentes aquí y allá,
Como la mezcladora de concreto de Jersey que se tragó al peón,
O la prensa rotativa que imprimió: “¡Viva la libertad!”
En una hoja a tres colores sobre el senador Sloop,
Precisamente mientras pronunciaba un discurso. Lo raro en ese caso
Era, ¿cómo pudo subir las escaleras? Pero estaba arriba,
Murmurando y lanzando chasquidos en la Cámara del Senado.
Tuvieron que derribar la pared para sacarla
Y el grupo de demolición declaró que sonreía.
Eran sólo las mejores
Máquinas, por supuesto, las máquinas superhumanas,
Las que habíamos construido para que fueran mejor que la carne y los huesos,
Pero los automóviles participaban también, por supuesto…
y nos perseguían
Como a conejos a través de las calles atestadas de ese Lunes Sangriento.
Los autobuses de Madison Avenue dirigían el asalto.
Los autobuses eran bastante terribles, pero no olvidaré
El ruido de cristales rotos, cuando el Duesenberg abandonó el salón de exposiciones
Y tomó a tres corredores de bolsa en las escaleras del Club Racket
Ni el prolongado resonar de los cláxones cuando veían a algún hombre corriendo
Cuando los veían buscando agujeros en el suelo firme…

Supongo que estaban cansados de llevar a la gente
De ser detenidos y puestos en marcha por pigmeos con fines idiotas
De recibir cenizas de cigarrillos baratos y barras de chocolate de mala calidad
De coleccionar monedas y ondular cabellos color platino
Y de dejar que seis millones de personas vivieran en una ciudad.
Creo que fue eso, que se cansaron de nosotros
Y del olor de las manos humanas.
Pero fue sorprendente
El tener que trepar dieciséis tramos de escalera hasta la oficina de Art Zuckow
(Nadie tomaba los ascensores dos veces)
Y encontrarlo estrangulado en un nido de cables de teléfono,
Como tentáculos de pulpos agitándose sobre su cabeza,
Y una especie de zumbido suave que llenaba la habitación…
¿Comerán?… Había rojo… Pero no me quedé a observar.
Todavía no sé cómo pude llegar hasta el tejado a tiempo.
Y todo está solitario aquí arriba, en el tejado.
Durante cierto tiempo. Pensé que
Aquel limpiador de ventanas iba a salvarse, para hacerme compañía.
Pero lo cazaron, con su propia polea, en el piso dieciséis.
Y lo hicieron entrar, de un tirón.
En realidad, cooperan entre ellos. Bueno, nosotros se lo enseñamos
Y es bastante justo, supongo. Verán, nosotros las construimos.
Les enseñamos a pensar por sí solas
Era algo que debía ocurrir. ¿Comprenden que tenía que pasar?
Y no sería tan malo en el campo. Odiaba pensar
En las segadoras, corriendo salvajemente por los campos de Kansas.
Y los aviones de transporte como halcones en un corral de pollos,
Pero los caballos podrían ayudar. Podríamos hacer un trato con ellos.
Al menos, se tenían más probabilidades de salvarse allí afuera
Además, nos necesitaban también.
Tienen que comprender que en cuanto se calmen.
Necesitarán gasolina y repuestos y ajustes y afinaciones.
¿Esclavos? Bueno, en cierto modo, saben, ya éramos esclavos antes.
No habrá en verdad tanta diferencia; honestamente, no lo habrá
(Me agradaría no haber mirado al salón de belleza
Y no haber visto lo que ocurría allí.
Pero son máquinas femeninas y bastante nerviosas.)
Oh, ya nos pondremos de acuerdo. Lo arreglaremos. Llegaremos a un compromiso.
No tendría sentido acabar con toda la raza humana.
Porque, apuesto que si fuera hasta mi viejo Plymouth ahora
(Por supuesto, hay que hacerlo con tacto)
Y le dijera: “Escucha, ¿quién te compró el hermoso claxon francés?”
No me entregaría a esos automóviles de la policía;
Al menos, no creo que lo haría.
Oh, llegaremos a un acuerdo.
No será muy grande la diferencia, de veras, no lo será.
Voy a bajar dentro de un minuto, para ver qué me ocurre…
Soy un buen estadounidense y siempre los amé…
Excepto por un pequeño detalle que me molesta
Y es la proposición de los alimentos. Porque, vean,
La mezcladora de concreto pudo cometer un error
Y parece ser simplemente una broma pesada
Pero, si llega a gustarles el sabor…, pues…


Por desgracia no se consigna el nombre del argumentista. Los dibujos fueron de Víctor Cruz. 

Que ustedes lo disfruten!

-Luis Van


TítuloAtharvan 13
No.: 2-362
Serie: Aguila
Fecha de publicación:
23 de junio de 1976
DibujoVíctor Cruz
Argumento: Sin datos
Digitalizada porLuis_Van
Páginas: 36
Descargar en formato CBR

lunes, 17 de marzo de 2014

Delirios oníricos: Gerard, vicepresidente de Francia

Una nueva historia clásica de la serie Mundo de Colores! Esta serie se publicaba en tamaño grande con papel brillante (couché) y con colores chillantes, podría decirse que de estilo sicodélico.

Fantomas se siente muy enfermo, y el profesor Semo lo somete a un tratamiento para liberar su mente de las secuelas de su último enfrentamiento con el Barón Niebla, seguramente luego del episodio de El acuario fantástico, publicado anteriormente en este sitio.

Kalita, ayudante de Semo
El tratamiento lo lleva a experimentar sueños extraños, comenzando por el nombramiento de Gerard como vicepresidente de Francia. Con los poderes de la nación a su disposición, el antes inspector de policía destruye el refugio y atrapa a La Amenaza elegante. Luego Fantomas se ve a sí mismo como una especie de Prometeo del espacio, a merced de unas águilas al servicio de los Dox, seres extraños enemigos de la tierra. Toda una pesadilla! Volvería a su infancia y se negaría a volver a su época real. Afortunadamente el tratamiento de Semo funciona y logra curar a nuestro héroe. 

Este episodio es una muestra de la dedicación del escritor hidalguense Gonzalo Martré en crear historias que hicieran lucir el trabajo del dibujante peruano Gonzalo Mayo. Según el autor, el público lector de estas historietas no supo apreciar el virtuosismo del dibujante y la editorial Novaro tuvo que volver a llamar a Víctor Cruz, a quien ya no querían contratar por conspiraciones dentro de la empresa. El resultado de ese regreso sería fácil de apreciar: incremento inmediato en ventas. El trabajo de Cruz siempre fue un factor de éxito para la publicación.

El final del episodio quedó muy reflexivo, con las palabras finales de Martré:

"Y así, con la vívida representación de aquellos sueños 
que eran la carga que agobiaba a Fantomas,
éste quedó curado, perdiéndolos para siempre.
Amable lector, ¿no has tenido alguna vez un sueño parecido?
¿Y no querrías prolongarlo eternamente, 
huyendo de la realidad del perro mundo que te rodea?"

Duelo medieval entre Fantomas y Gerard! Al estilo de Gonzalo Mayo
No se pierdan este sensacional episodio de la época dorada de los dos Gonzalos, Mayo y Martré! Mi agradecimiento a Namilak  por su labor de digitalización. Que ustedes la disfruten!

-Luis Van


Créditos del episodio

Título: "Gerard, vicepresidente de Francia"
No.: 158
Fecha de publación: 15 de marzo de 1974
Serie: Clásica (Mundo de colores)
Editorial: Novaro
Argumento: Gonzalo Martré
Dibujo: Gonzalo Mayo
Escenografía: Jéssica y Jorge Arizmendi
Director: Manuel Moro
Supervisión: Alfredo Cardona
Páginas: 32, con cubiertas
Digitalizado por: Namilak
Editado por: Luis Van