Otra historia de
Sotero Garciarreyes, dibujada por los hermanos
Martínez. El secuestro es un pretexto para hablar sobre el conflicto en "uno de los países más pequeños del mundo". Es lógico deducir que se refiere a la República de El Salvador, en los turbulentos años de los setentas-ochentas.
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| El estilo de los hermanos Martínez |
Aunque menciona hechos reales, como el asesinato de "un alto prelado" -en clara referencia a
Mons. Oscar Romero-, la historia me resultaba un tanto insípida y simplona.
Fantomas sólo estuvo por accidente en el evento y el final me pareció bastante pobre.
Independientemente de lo anterior, es importante destacar que
Sotero vivió en carne propia el conflicto bélico. Es curioso que la labor conciliadora de
Fantomas en la historia de hoy, de hecho fue algo que el escritor realizó en persona durante su estancia por esos rumbos. Aún más, Garciarreyes estuvo a punto de morir fusilado en la frontera entre Honduras y El Salvador, acusado de espía, después de haber cruzado la tierra de nadie con una bandera mexicana y una bandera blanca como única arma. Estuvo salvando gente durante el incendio de un importante hotel, logrando calmarlos, haciendo que se controlaran, ayudándolos a subir para ser rescatados por los helicópteros y ayudándolos a bajar para que los pusieran a salvo los bomberos, según puede leerse en los periódicos de la época, donde hablaban de él como de un
Clark Kent mexicano. Qué tal?
A final de cuentas, el episodio que ahora les comparto tiene algo de autobiográfico, como lo tuvo también el de
La enfermedad mortal de Gerard, por lo que pude apreciar en una mayor medida el valor de este trabajo.
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En algún lugar de Honduras, ante una partida militar, Sotero
se identifica como periodista militar. |
Por cierto, anteriormente hubo una historia en la que el avión supersónico
Concorde fue el protagonista: Se trata de
El robo del Concorde, de 1972, con una trama divertida e ingeniosa.
Que ustedes disfruten este episodio y hasta la próxima!
-Luis Van